Page 6 - Hosanna - Boletin 2017
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etín Informativo ¡Hosanna! n o 17

Los tres regalos de la Cuaresma


No es sólo la Navidad la que aporta regalos a nuestra
vida. La Cuaresma trae tres aún mayores de lo que podíamos so-
ñar: Ayuno, oración y limosna.
¿Por qué tres y no sólo uno? Si Dios nos hubiese dado un
solo camino de conversión, lo rechazaríamos, diciendo que no
es posible recorrerlo ni, en consecuencia salvarnos. Pero te ha
cancelado esta objeción, ya que no te ha dado un solo camino,
ni dos, sino tres, para que en la abundancia te resulte más fácil el
ascenso al cielo.
El primero es la limosna, reina de las virtudes, que trans-
porta rápidamente a los hombres hasta la bóveda del cielo, como óptima abogada. Gran prác-
tica es la limosna. Grandes son las alas de la limosna, corta el aire, atraviesa la luna, sobrevuela
los rayos del sol y llega a alcanzar la mismísima cúpula del cielo. Sin embargo, no se detiene
allí, sino que sobrepasa el cielo y recorre la asamblea de los ángeles y los coros de los arcángeles
y todas las potencias superiores y se establece ante el trono del Rey. Ningún poder de lo alto
puede resistirla. Tiene en su mano el manuscrito de compromiso por el que el mismo Señor
había dicho: El que hiciere esto a uno de los más pequeños, me lo habrá hecho a mí. De modo
que aunque tengas muchos pecados, la limosna cuenta más que todo.
Da al pobre, para que cuando tú calles, innumerables bocas te defiendan; la limosna
te sostiene y te protege: Pues el precio de las almas es la limosna.

El segundo es la oración. Que la oración perdona los pecados se enseña en los Santos

Evangelios. ¿Qué es lo que dicen? El reino de los cielos se parece a un hombre que cerró su
puerta y se fue a dormir con sus hijos. Vino alguien al atardecer para pedirle un pan y llama-
ba diciendo: “¡Ábreme, pues necesito un pan!” El respondió: “Ahora no puedo dártelo, pues
descansamos nosotros y nuestros hijos”. El otro insistía llamando a la puerta. Le respondió
otra vez: “No te lo puedo dar, pues descansamos con nuestros hijos”. Aun después de oír esto
continuaba llamando sin cesar, hasta que el dueño de la casa dijo: “¡Levantaos, dádselo y dejad
que se marche!”. Por tanto, te enseña a orar siempre, sin desistir jamás; y aunque nada recibas,
a perseverar hasta que lo consigas.
Admira al ayuno y recíbelo con las manos abiertas, porque socorre en la hoguera,
custodia en la fosa de los leones, aleja los demonios, revoca la sentencia divina, suprime el
furor de las pasiones y nos devuelve la libertad, haciendo serenar en gran medida nuestros
pensamientos, ¿No será una locura extrema huir de él y temerlo, teniendo en las manos tan
excelsos bienes? Es madre además de la buena salud. Y si no crees en mis palabras, pregunta
a los pacientes de los médicos y ellos te responderán con mayor claridad. Son ellos los que
llaman a la abstinencia madre de la buena salud.
Feliz y provechosa Cuaresma.

Juan Jacinto del Castillo Espinosa.
Pbro.

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